La actividad de viajar, desde sus inicios, ha mantenido siempre una estrecha relación con la necesidad del registro visual. Con el desarrollo industrial de la fotografía, esta relación se consolidó al punto de que actualmente es imposible disociar ambas actividades: viajar y tomar fotografías. La palabra souvenir expresa el sentido de dicha relación: un souvenir es un recuerdo, un testimonio de algún lugar por el que se pasa. En el viaje, la fotografía cumple su función más esencial.

Esta muestra reúne una serie de obras que nacen a partir de esa relación fotografía-viaje, a través de dos líneas conceptuales. La primera es la reflexión sobre la fotografía y el recuerdo del viaje, y la segunda tiene que ver con proyectos fotográficos relacionados con viajes de reconocimiento, a investigaciones fotográficas que comprenden un viaje o un recorrido.

Siguiendo la línea del recuerdo del viaje, se encuentra en primera instancia el proyecto de Manuel Vásquez, Los Blanco. Vásquez parte de las fotografías que reconoce son las más usuales, en los viajes que pasan por Madrid. A través de la manipulación digital, los protagonistas se transforman en personajes anónimos, en siluetas genéricas, en huellas de la presencia del turista. Adriana Bernal presenta una serie de fotografías tomadas durante un viaje por Alemania, en las que superpone imágenes de postal de los diferentes lugares turísticos visitados, con su visión del lugar. Sus fotografías proponen un doble juego entre la visión estandarizada de la postal, y su propia experiencia. Margarita y Juan Antonio Monsalve manipulan fotografías tomadas en diferentes viajes, para darles una atmósfera tridimensional, que redefine la experiencia original del viajero. Su intención es llevar la fotografía más allá del registro bidimensional, e incluir una sensación del espacio y del tiempo. Guillermo Santos también manipula sus fotografías de viaje, recomponiéndolas con la intención de crear imágenes que hablen de su experiencia de un lugar, trascendiendo la narración del registro fotográfico original. El trabajo de Juan Mejía y Giovanni Vargas toma como referente el álbum vacacional, pieza significativa de fotografía del turista. La obra es creada a partir de la sumatoria de imágenes fotográficas de diferentes personas y lugares del mundo, y utilizando un registro sonoro como complemento, los artistas hacen un contraste entre la imagen idealizada del viaje y la experiencia personal de los viajeros. Cómo preservar la memoria del viaje es el tema común del trabajo de Maria Clara Gómez y Alejandra Obregón, al recomponer escenas a partir de detalles, y la inclusión de elementos pictóricos y objetos referenciales.

La segunda línea conceptual tiene que ver con viajes de reconocimiento, e investigaciones visuales sobre el viaje como recorrido. La instalación de Alberto Baraya gira en torno a la experiencia del viajero en diferentes momentos de la historia. En un momento dado, el artista se encuentra en un lugar donde, por coincidencia, reconoce la presencia de otro viajero del pasado. Silvia Vélez trabaja a partir de su experiencia en aeropuertos, fotografiando a las personas que viajan. Sus imágenes nos permiten ver las huellas de los viajeros desde un punto de vista diferente. Ella propone una visión desde la “seguridad” de los aeropuertos, donde las personas no se percatan que están siendo observadas. El proyecto Doble Vista de Lina Dorado y Luís Cantillo es un proyecto de fotografía de viaje que compara imágenes significativas de varios lugares del mundo, para evidenciar las relaciones escondidas entre ellos. El libro completo propone una ruta para un viaje por el mundo, y al mismo tiempo es una reflexión sobre una manera particular de entender el viaje: como una colección de imágenes que se conectan de una manera especial.

Esta muestra es una invitación a redefinir la manera en entendemos el viajar, el ser turistas, aventureros y fotógrafos.  Las nuevas tecnologías nos están obligando a revaluar la manera en que hacemos fotografías y cómo nos relacionamos con ellas. A lo largo del viaje vale la pena hacer un alto y pensar en las cosas que nos llaman la atención para mostrar de regreso a casa, en los souvenirs que vamos recolectando por el camino.

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