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Desde hace mucho tiempo me ha obsesionado la idea del viajar. Es una condición que ha estado ligada a la historia de la humanidad desde sus orígenes, y no sería raro pensar en cómo todos los viajeros han sido, y son, en cierto sentido, héroes. Puedo pensar en mis propios héroes viajeros: Phileas Fogg y la vuelta alrededor del mundo en ochenta días, Amelia Earhart y los primeros aviadores trasatlánticos, los primeros astronautas, en fin. Pero lo que realmente desató mi fascinación por los viajes, en un principio, fue la fotografía. No son sólo las hazañas de los viajeros las que me impresionaron, sino las intrigantes imágenes que ellos supieron capturar. La fotografía de viaje es el tema que da pie a esta investigación. Comencé por ver las que consideraba eran mis fotografías de viaje favoritas, esperando que me sugirieran un primer camino. En el momento tenía frente a mi escritorio una fotografía en donde se ve a André Malraux en medio de cantidades de reproducciones fotográficas de esculturas y otras obras de arte. Yo quería hacer lo mismo con mi selección de fotografías de viaje. En ese entonces lo único que sabía era que esas imágenes me interesaban, pero no encontraba una manera de relacionarlas, una manera de explicar porqué estaban ahí. Había ejemplos visualmente muy distintos, separados entre sí por una gran distancia de tiempo y espacio. De los varios géneros fotográficos, la fotografía de viaje, quizá junto al género del retrato, es la que ha tenido el desarrollo más singular. Podríamos comenzar pensando que, cómo imágenes, la fotografía de viaje del siglo XIX no es nada parecida a la contemporánea. Aunque no estaba claro para mí al comienzo, sentía que algún vínculo deberían tener esos primeros aventureros fotógrafos con los fotógrafos viajeros contemporáneos. Mi decisión fue la de trabajar a partir de tres casos concretos, o si se quiere, de tres maneras diferentes de entender la fotografía de viaje. El primer caso está propuesto como un intento de encontrar una posible genealogía de la fotografía de viaje, con la invención de la técnica fotográfica en el siglo XIX. El segundo y tercer caso corresponden a diferentes momentos del siglo XX, y muestran dos maneras de acercarse a las fotografías de viaje en el tiempo presente. El primer capítulo corresponde al viajero fotógrafo, y es la mirada que me lleva al siglo XIX, más precisamente al momento de la invención de la fotografía. ¿Cómo se registraban los viajes antes de la invención de la fotografía? ¿Cuáles eran las características de esas primeras fotografías? El caso que voy a utilizar como base para el estudio, es el de Vivant Denon y sus dibujos de Egipto. Cuando la función del dibujo era una función de registro documental, intentando captar la imagen más fiel posible de la realidad, podría pensarse en el dibujo como una especie de fotografía pre-fotográfica: la fotografía antes de la fotografía. A partir de la comparación entre el dibujo documental y las primeras fotografías de viaje, mi intención es mostrar cómo ocurrió el paso de la ilustración gráfica (dibujos y grabados principalmente) a la imagen fotográfica, como medio para registrar los viajes. La fotografía de viaje, atrajo desde sus inicios a un público ávido por imágenes de lugares distantes y exóticos. Hay que recordar que a finales del siglo XIX, hacer grandes viajes era un asunto complicado, muy costoso y que generalmente tomaba un largo tiempo. La fotografía permitió hacer imágenes de lugares lejanos y exóticos con la máxima diligencia, además de una excelente resolución, y convenientemente portátiles. El cambio entre los dibujos de viaje y las primeras fotografías me lleva a pensar en la naturaleza misma del viaje en el siglo XIX. Es claro, como lo plantean los ejemplos del primer capítulo, que las diferentes actividades de los viajeros del siglo XIX, que precedían su actividad como fotógrafos, tenían mucho que ver con una gran ansia de conocimiento. La primera fotografía de viaje tuvo mucho que ver con la mentalidad de la iluminación francesa, -no parece coincidencia que el inventor de la fotografía haya sido un francés- , y la necesidad de la academia de dicho país de acumular conocimiento, al mismo tiempo intentando expandir su influencia por el mundo. El capítulo se cierra volviendo al título: Una posible genealogía de la fotografía de viaje. El vínculo entre los dibujos de Denon y las primeras fotografías nos lleva a pensar que esa genealogía entre viaje y fotografía se basa en la necesidad de registrar lo exótico, de una manera detallada y diligente. El primer fotógrafo de viajes, es antes que cualquier cosa viajero, y como complemento a su actividad en el viaje, intenta plasmar una imagen de las cosas sorprendentes que encontró. Para ilustrar el paso del registro gráfico y pictórico al fotográfico, voy a tomar el daguerrotipo del Barón Jean Baptiste Louis Gros, hecho en Bogotá en 1842. El Barón fue un embajador francés que se define en la línea de los viajeros fotógrafos. Fue embajador de su país en Colombia en el año 1839, y según Eduardo Serrano, en La historia de la fotografía en Colombia, fue el primer fotógrafo que se conoce en el país. Pasó la mayor parte de su vida trasladándose de un lado a otro, y su colección de daguerrotipos, tomados durante sus viajes a varios continentes, es una de las más preciadas actualmente. El ejemplo de Gros es necesario para explicar el complejo funcionamiento de la daguerrotipia, y por ende comprender una característica importante de las imágenes de viaje, al final del siglo XIX: El paso del registro gráfico al fotográfico. Las imágenes de viajes que se desarrollaron en las últimas décadas del siglo XIX dependieron, en un comienzo, de los primeros descubrimientos fotográficos, en su mayoría, procesos complicados y apenas experimentales. Durante las primeras décadas del siglo XX, se simplificó el funcionamiento del proceso fotográfico y se redujo considerablemente el tamaño de la cámara. El engorroso aparataje necesario para la daguerrotipia, se transformó en un conveniente y lujoso accesorio que se podía llevar a todas partes con facilidad. Ese fue uno de los factores que, junto con la profesionalización del oficio de fotógrafo, creó una nueva actitud hacia la fotografía de viaje. La práctica fotográfica en el siglo XX nos presenta a un fotógrafo viajero, que es fotógrafo antes que viajero, y que va a tener una mirada muy diferente a la del viajero fotógrafo estudiado en el primer capítulo, aunque comparten la misma esencia: registrar el viaje. El segundo capítulo se enfoca en el fotógrafo que viaja para desarrollar una historia. Con el tiempo, ese tipo de fotografía se conoció como reportería gráfica, género íntimamente ligado con la fotografía de viaje durante todo el siglo XX. Si el viajero fotógrafo del siglo XIX sólo estaba interesado en imágenes exóticas -monumentos, pueblos exóticos y maravillas naturales- parecería que el fotógrafo viajero del segundo capítulo bajara su cámara y se hiciera otras preguntas. El segundo capítulo se basa en el viaje por la India del fotógrafo francés Henri Cartier-Bresson en el año 1947. El texto principal al que haré referencia tiene por título El ojo de la mente: Escritos sobre fotografía y fotógrafos . Es una compilación de los textos más importantes de Cartier-Bresson, que precedieron sus ensayos fotográficos más conocidos. Como base del estudio, voy a presentar una selección de fotografías de viaje de Cartier-Bresson, realizadas en diferentes viajes a la India, a partir en el año 1947. Las fotografías están recogidas en el libro Henri Cartier-Bresson in India , publicado por primera vez en el año 1987. Como complemento a los textos principales voy a tomar el texto de Ernst Gombrich titulado El fotógrafo como artista, Henri Cartier Bresson, y un capítulo de la biografía del fotógrafo, escrita por Pierre Assouline, llamado De Nueva York a Nueva Delhi: 1946-1950. Me interesa tomar esos cuatro años del final de la década de 1940, porque además del viaje de Cartier-Bresson por India y China, es el momento en que nace la agencia fotográfica Magnum . Junto a Robert Capa, David Seymour (Chim), y George Rodger, Cartier-Bresson funda la agencia cooperativa Mágnum Photos. Se reparten las zonas del mundo que cada uno tiene interés por fotografiar, y durante cuatro años, del 47 al 50, Bresson recorre oriente. Comienza en India con la muerte de Gandhi, pasando por China, durante los seis últimos meses del Kuomintang y los primeros seis de la Republica popular, y llega hasta Indonesia para ser testigo de su independencia del imperio holandés. El texto de Gombrich hace énfasis en los puntos que definen la fotografía de Cartier-Bresson. Mi intención es profundizar en lo que se conoció en el momento como las cinco “W”s : <<Where? When? Why? Who? What?>> (‘¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Por qué? ¿Quién? ¿Qué?'). Esas cinco preguntas, son el centro del segundo estudio, y son el punto de apoyo para intentar precisar cuál es y cómo se desarrolla la mirada de la fotografía de viajes en Cartier-Bresson. El viaje mismo, o para ser preciso, los medios de viajar, cambiaron mucho al inicio del siglo XX. Los viajes se hicieron notoriamente más cortos, cómodos y baratos. Se comenzaron a hacer los primeros viajes en avión, lo que no sólo dio un rápido empujón transcontinental a los viajeros fotógrafos, sino que les posibilitó llegar rápidamente a lugares de difícil acceso. Si lo importante en el viaje es captar la esencia de un lugar y de los hechos que ahí tuvieron lugar, como veremos en el caso de Cartier-Bresson, en el último capítulo mi intención es estudiar el ejemplo contrario. En una posible fotografía de viajes contemporánea, las imágenes fotográficas adquieren una autonomía de los hechos y del lugar donde fueron tomadas. La idea del capítulo final, la autonomía de la imagen , es analizar un último tipo de fotografía de viaje, en este caso, tiene valor autónomo como imagen., por encima de contar una historia o hacer un registro documental de algún lugar o suceso. En este capítulo exploro la posibilidad de que en el viaje, lo importante ya no sea el lugar, sino el fotógrafo mismo. Por medio de las imágenes que usaré como ejemplos, mi intención es llegar a diferenciar dos tipos de fotografía de viaje en el siglo XX: la fotografía ligada a la información sobre un hecho o lugar, y la fotografía como imagen independiente del espacio o acontecimiento que captura. El diferenciar entre esos tipos de fotografía, -y de fotógrafo- marca dos maneras para entender la fotografía de viaje en el momento presente. El fotógrafo que tomo como ejemplo en el último capítulo es Santiago Harker, con ejemplos de varios de sus viajes desde Islandia hasta La Guajira. Harker es un fotógrafo de viajes cuya propuesta se basa en la imagen fotográfica misma -en su valor como imagen- independientemente de su valor documental. En este capítulo voy a utilizar dos textos para analizar las imágenes de Harker. El primero tiene como título Santiago Harker: Un clásico por Eduardo Serrano. En segunda instancia haré referencia a una serie de entrevistas con el fotógrafo, hechas en el año 2002. En las fotografías de Harker ya no prima el hecho fotografiado: se pierde completamente la noción de fotografía que plantea Cartier-Bresson . La fotografía de Harker tiene como intención final ser apreciada como imagen visual, independientemente de su contenido documental. En sus viajes, Harker se concentra en crear imágenes de una alta riqueza visual, a partir de la composición, la utilización de la luz y del color. Sus fotografías existen por sí mismas sin depender de mitificada función documental, corazón de la fotografía de viaje en las primeras décadas del siglo XX. La segunda intención detrás de la escogencia del trabajo de Harker, es entender como la fotografía de viaje se ha tejido, en última instancia, como una sola tradición. En las fotografías de Harker se pueden encontrar aspectos de los fotógrafos viajeros anteriores, pasando por Cartier-Bresson, hasta los primeros experimentos de William Fox Talbot. Cada generación le da un nuevo enfoque a la fotografía de viaje, dependiendo del desarrollo técnico de la fotografía y el momento histórico, pero en última instancia, todas comparten un hilo que las liga: viajar y hacer fotografías. Es por esto que la estructura de este proyecto gira en torno a las imágenes fotográficas. Cada fotografía tiene su propia historia, una historia que va de la mano con el equipo y los procesos fotográficos que la producen, además de los hechos históricos que le dan origen. Para analizar una imagen fotográfica es importante pensar en factores más allá de la imagen misma. La intención del fotógrafo, el desarrollo técnico de los procesos fotográficos, el momento histórico y las circunstancias especiales del momento fotografiado, son piezas claves para darle sentido a la fotografía. El centro de este proyecto es entender la imagen fotográfica como una evidencia y punto de encuentro de esos varios factores. Mi propósito es entonces darle orden a unas fotografías de viaje que me parecen especiales. Ese orden sólo es posible al encontrar la esencia que las une. El estudio comienza con un puñado de fotografías de viaje y el presentimiento de que detrás de cada una, hay un mundo por descubrir. |