manigua

En el jardín botánico hay un ambiente de selva que es mi favorito.
Un poco de calma para pensar en los planes del año entrante. Hay que ver qué tiene preparado el destino.
Pinta bien la cosa.

En el jardín botánico hay un ambiente de selva que es mi favorito.
Un poco de calma para pensar en los planes del año entrante. Hay que ver qué tiene preparado el destino.
Pinta bien la cosa.

Cumpliendo lo prometido, estuve unos días de vuelta en Cali, hablando de fotografía, esta vez muy bien acompañado por una cámara de 35mm (que decidí recuperar... llevaba meses guardada, acumulando polvo.)
Fue muy diferente fotografíar análogo otra vez. Después de tanta tanta cantidad de imágenes digitales, volver a las tomas análogas fue un placer dificil de explicar con palabras.

Cali y una cámara análoga. El aire caliente y los mangos otra vez. Y entonces junté hilos. Hilé fino. Me acordé de un escrito muy importante que me mandó Jaime Franco a propósito de Wim Wenders y Cali . Wenders otra vez, Alicia en las ciudades y Cali: Como que vuelven y vuelven.
El año; 1984... hacia finales de agosto. El lugar
debe ser en definitiva Cali como es de esperarse pero
la historia comienza en algún paraje del parque de los
Nevados, mas precisamente en las laderas del nevado
del Tolima. Ahí me despedí de mi compañero de
caminatas J.R. quien luego de una semana de excursión
tomaba la ladera que conduce a Ibagué mientras yo me
dirigía en sentido contrario hacia el valle del río
Cauca. Yo estaba pasando unas vacaciones en Colombia
luego de un par de años iniciales de estudios en Paris
y regresaba -luego de una semana en el parque de los
nevados- a casa de mis padres en Cali para tomar en
pocos días un vuelo de vuelta a Europa. Caminé
durante largas hora para llegar finalmente hasta la
población de Salento de donde tome un bus hasta
Armenia en donde debía tomar otro hasta Cali. A mi
lado en el bus que tomé en Armenia se sentó una niña
de mas o menos 8 años vestida como campesina
colombiana típica(falda negra, camisa blanca con
bordados de colores en las mangas...etc)Era mona, de
ojos claros y de piel blanca pero a pesar de ello se
veía muy latina. Estábamos en la última banca y cuando
se acercó el acompañante del chofer para que le
cancelara lo del tiquete me preguntó si la niña venía
conmigo. Le respondí que no y el hombre le hizo la
misma pregunta a la señora que estaba al otro lado. La
respuesta fue la misma así que le preguntamos a la
niña qué era lo que hacía ahí. Ella nos respondió que
quería ir a Cali a buscar a su mamá. Seguíamos
haciéndole preguntas para saber algo mas del asunto y
tanto el chofer como su asistente insistían en que si
no pagaba el tiquete debía bajarse. Algo nos alcanzó a
decir acerca de los maltratos de su madrastra e
insistía en que sabía perfectamente como llegar hasta
la casa de su mamá en el barrio San Nicolás. El chofer
insistía en que la niña debía bajarse , que ya era la
hora de arrancar. Tomé la decisión de pagarle el viaje
a la niña y aprovechar el viaje para conocer mas
detalles de la historia.
En el viaje supimos (la señora de al lado se había
interesado igualmente en la historia) que sus padres
se habían separado. Que su mamá se había ido para
Cali. Que su madrastra la trataba muy mal y que su
papá nunca estaba en la casa. Nos contó que en
anteriores oportunidades había estado en Cali y nos
describía una casa azul al lado de un poste con un
pequeño jardín en el barrio San Nicolás donde había
estado hacía un tiempo con su mamá.
Usted que ya vio Alicia en las ciudades ya sabe para
donde va la historia. En el recorrido pactamos algo
la señora y yo. Ella albergaría a la niña en su casa
y yo, en el carro de mis papás, me encargaría de
buscar la famosa casa a la que la niña no dejaba de
referirse. Durante varios días recorrí barrios enteros
de Cali en la camioneta renault 12 de mis papás
buscando la casa en la que la niña había pasado la
ultima temporada con su madre. En muchas ocasiones
pareció reconocerla pero cuando nos acercábamos a
preguntar siempre encontrábamos respuestas negativas.
Recuerdo perfectamente intensas jornadas bajo el sol
caleño recorriendo a 0 kilómetros, observando para
lado y lado casas similares sin obtener resultados y
oyendo siempre las misma versión de una niña que nunca
pareció estar preocupada, que nunca lloró y que a
pesar de su corta edad parecía muy mayor. Su versión
era consistente, los datos que me daba eran lógicos y
parecían corresponder a algo muy cierto pero nunca
tuvimos éxito.
Los días se agotaban y mi viaje a París se acercaba.
No pudiendo seguir en esa tarea que parecía eterna e
inútil me decidí por indagar en otro dato al que mi



(sólo espero que la torre de control me de bandera verde y que el viento mueva la veleta.)
torre de control... aquí listo para despegar,
cambio


(más) photo blog. Vida y milagros de Rodrigo Orrantia. Al aire desde Marzo 2004.