
Reitero que soy un fanático de Cali. Me encanta que haya árboles cargados de mangos por todos lados. Y el jugo de lulo, y los aborrajaos. La gente de Cali es especialmente cálida y amiguera (lejos de la frialdad bogotana). Basta un "ve rodri vos sos un bacán" y un apretón de manos, para saber que uno ha hecho buenos amigos. Y el clima, el clima sí que es lo máximo.
Estuve sólo por un par de días (quedé con muchas ganas de volver por más tiempo) invitado por la Universidad del Valle, hablando de historia de la fotografía, de investigar, de lo que andaba pensando en estos días, y de viajeros.
Por la tarde salímos a caminar por la universidad, y tomé algunas fotos. (Cuando me pagaron por lo trabajado en el día, sentí que más bien era yo el que debería estar pagandole a ellos.)

Lo que más me dio envidia es que uno puede estar hasta tarde afuera, en camiseta, y no morir congelado.